Todo está en orden. Luce igual a una noche de verano como cualquier otra.

Todo está en orden. Luce igual a una noche de verano como cualquier otra. Seguramente, días previos coordinaron hora, fecha y lugar. No es nada mucho más elaborado que una cena casual entre amigos de toda la vida. ¿El plan? Disfrutar del espectáculo que ofrece un eclipse durante una noche de luna llena. Siete amigos se reúnen para divertirse y olvidar, aunque sea por un rato, las preocupaciones que ocupan sus cabezas día a día. Una noche común y corriente, tomando un par de tragos con sus favoritos, logran esa suerte de terapia gratuita que surge espontáneamente cuando te diviertes con tus mejores amigos. Nada tiene porqué salir mal, o eso es lo que todos esperan, hasta que lo que al principio parece un juego sin mayor relevancia, termina develando más de lo que cualquiera hubiese querido saber.

“¿Por qué no hacemos algo distinto?” alguien dijo. “¿Por qué no dejamos todos nuestros celulares sobre la mesa y al alcance de todos?” se respondió. WhatsApps, llamadas, mensajes de texto, correos, audios… todo. La idea radica en compartir con los presentes cualquier notificación que reciba el celular. ¿En qué se están metiendo? ¿Se trata un simple juego inofensivo o una arriesgada propuesta que pondrá en tela de juicio sus matrimonios y amistades? Aunque no lo parezca, todos tienen algún trapo sucio (o más de uno) que no están dispuestos a evidenciar. Cada uno, a sus propias formas y tiempos, buscará salvar su pellejo, evitando a toda costa que sus secretos más ocultos salgan a la luz. Pero, ¿podrá este grupo de amigos resistir tamaño grado de sinceridad repentina, aunque sea solo una noche?

Unos se resisten a las circunstancias. Otros, más escépticos, dudan que sea una buena idea. Están los que les da igual y también los que se niegan rotundamente a aceptar la dinámica. Es así como el debate por jugar o no abre un abanico enorme de posibilidades para “Perfectos desconocidos”, la nueva comedia de Los Productores que recurre a la ironía, acidez, complicidad y afecto sin dejar de rozar el humor negro para capturar la atención del público desde la primera escena.

Los diálogos se entrecruzan constantemente. Hay capas por doquier, algunas más profundas que otras. Están las que nacen desde el pánico al qué dirán; las que bordean peligrosamente el difuminado límite entre lo que está permitido y lo que no en las relaciones y el mundo virtual; y también están las que pecan de ingenuas ante una realidad que, sin siquiera saberlo, enfrentan cada día. Es así como Lucía (Katia Condos), Alberto (Paul Vega), Antonio (Rómulo Assereto), Mariana (Jimena Lindo), Nicolás (Renzo Schuller), Vanessa (Alicia Mercado) y Lucas (Gonzalo Torres) dan vida a la historia de Perfectos desconocidos con la intención de hacernos repensar quiénes somos realmente y qué tan sinceros somos con nosotros mismos y con los que están a nuestro alrededor.

Creada originalmente en formato cinematográfico por el italiano Paolo Genovese (2016), la trama fue adaptada por David Serrano y Daniel Guzmán un año después para ser llevada a los teatros españoles. Ha llegado a diferentes países del mundo bajo múltiples adaptaciones. Ahora, la polémica, pero nunca exenta de humor historia de Perfectos desconocidos llega a las tablas peruanas bajo la dirección de Juan Carlos Fisher para hacernos reflexionar sobre lo que pensamos de la amistad, el amor de pareja, la fidelidad, camaradería y más. ¿Qué tanto sabemos de las personas que tenemos al lado?

Perfectos desconocidos es una obra que habla del aquí y el ahora. Es tan ágil y dinámica que tanto el público como los actores se sienten sobre una montaña rusa de emociones. “Puedes pasar de estar muy muy feliz a ver cómo se te cae el mundo en un par de minutos” cuenta Alicia Mercado. Durante la historia se salta abruptamente de un sentimiento a otro completamente opuesto y eso es un reto. “Hay que vivir intensamente la obra para lograr meterse en la piel de los actores y lograr esa empatía” agrega.

Muchas son las preguntas que pueden surgir al ver la puesta en escena. ¿Nuestros amigos seguirían siéndolo si conocen todo de nosotros? Para Gonzalo Torres, la obra plantea a través de distintos personajes temas como la confianza, fidelidad y tecnología. “Esta última, tan amiga y tan conflictiva a veces, es el medio por el cual se magnifica todo” indica. Es paradójico pensar que los celulares, esos aparatos que un día se inventaron con el objetivo de conectarnos unos a otros, de pronto empiezan a distanciarnos. Nos acerca a los que están lejos, pero nos aíslan terriblemente de los que tenemos cerca. Ahí también concuerda la actriz Jimena Lindo. “Perfectos desconocidos es una historia que necesita ser contada porque logra que todos nos identifiquemos. Habla de muchas cosas, pero una de ellas es sobre nuestra adicción a los teléfonos y, tal como dice uno de los personajes durante la obra, ‘se han convertido en la caja negra de nuestras vidas’” afirma.

Tanto para Renzo Schuller como para Katia Condos, la obra, además de ser divertida y necesaria, también guarda un factor que le da un empuje adicional importante. “A pesar de no sentirme muy identificado con mi personaje, siempre vi a Perfectos desconocidos como una oportunidad para jugar y divertirme” explica Renzo. “Para mí es un vacilón trabajar con un equipo de actores tan profesionales y que encima somos tan amigos. Volver a trabajar una vez más es un placer. Yo rescato el amor que se siente en un elenco donde todos siempre estamos colaborando con el otro, donde hay mucha risa y mucha complicidad. Sé que esa química se va a transmitir y va a ser parte del éxito de la obra más allá de que sea un texto y director fantástico” completa Katia, quien da vida a Lucía sobre el escenario.

La obra, que llega al Perú por primera vez en formato teatral gracias a Los Productores, es una versión cercana y audaz. Podría ocurrir una noche como cualquier otra en Lima u otra ciudad. Con una familia y amigos que podrían ser los tuyos. “Es una historia sobre un grupo de amigos que empieza a descubrir la verdad sobre sus relaciones, pero que también plantea un reto para cualquiera que la ve: ¿estaríamos dispuestos realmente a abrirnos de esa manera, aunque sea con nuestros mejores amigos?” reflexiona Rómulo Assereto. Y tú, ¿te atreverías a jugar?