Desde chico sentí que no me ubicaba, que no pertenecía a ningún lugar…

Desde chico sentí que no me ubicaba, que no pertenecía a ningún lugar. En el colegio todos jugaban fútbol… yo quería hablar del Oscar. En la playa, los domingos, todos jugaban paleta o corrían olas… yo me zambullía en un libro debajo de la sombrilla. “Eso no es normal para un chico de su edad” escuchaba mientras leía.
Me sentía un outsider hasta que descubrí el teatro. Ahí encontré a un grupo de personas a las que les interesaba lo mismo que a mí; leían lo mismo, hablaban de lo mismo que yo. Pero, sobre todo, era gente con unas ganas locas de aprender y de entender el mundo. Aquí no importaba la edad; lo único que importaba era la complicidad y conexión que se formaba entre ellos. Por fin, me sentí normal entre ellos…

Conocer a este grupo maravilloso de seres humanos, que me ha traído muchas de las amistades más importantes de mi vida, hizo que poco a poco aparezca la personalidad que tenía escondida; que no tuviera miedo de mostrar mi humor, mi sensibilidad y también mis temores. Todo esto no hizo sino reafirmar mi vocación. El teatro se volvió un espacio seguro para mí; un espacio donde me sentía querido y donde podía ser quien de verdad era. El teatro me regaló la seguridad que tanto necesitaba. Supongo que todo esto fue lo que, inconscientemente, me conectó con los personajes de TOC*TOC.

Ha sido sorprendente para mí reconocerme en el proceso de ensayos, entendiendo perfectamente el universo de los personajes, y descubrir una historia conmovedora que va más allá del humor, de las obsesiones y de los gags maravillosos que tiene este texto. TOC*TOC se convirtió no solo en una comedia divertidísima, sino en una historia de encuentros de seis personas asustadas con necesidad de conectarse, de sentirse queridas y de aceptarse como son.

Hoy, seis años después del estreno, llegando a las 400 funciones, me sigo emocionando con la reacción que genera nuestro montaje y el texto de Laurent Baffie. Es maravilloso escuchar y ver al público conectándose con cada uno de los personajes. Agradezco desde aquí a Los Productores y, al extraordinario grupo de actores que forman parte de esta aventura por la entrega, cariño y su incansable energía todos estos años… Sin ellos, nada de esto sería posible. Es sin dudarlo una de las experiencias más felices que me ha regalado el teatro.

Gracias por acompañarnos.