Los Productores

Han pasado siete años desde que Los Productores se trazó el objetivo de fusionar el teatro con el entretenimiento en el Perú. Fijo ese norte, y sumado a su inagotable búsqueda de nuevos lenguajes y expresiones artísticas, ha apostado por un abanico de obras locales y extranjeras que van desde memorables comedias hasta las más intrépidas producciones musicales hechas en el país. Espectador a espectador, noche tras noche, un paso a la vez, Los Productores ha logrado llevar hasta la fecha a más de XXXXmil personas a las butacas del teatro. De ellas, XXXX lo hacían por primera vez.

Y es que de eso se trata para Adrián Galarcep, Director Artístico de Los Productores. De crear una comunidad con un sentido de identidad que vaya más allá de las obras que se comunican. “El hecho de que seamos un punto de encuentro para que las personas descubran el teatro es una enorme responsabilidad” indica.

Desde el día uno, el equipo de Los Productores ha centrado sus esfuerzos en un minucioso e intuitivo proceso de creación y desarrollo de públicos. Se comprometió con la desafiante tarea de formar una comunidad que los siga más allá de las obras que montan sobre el escenario. “Debemos tomar muy en serio las historias que contamos, sus formatos y también la experiencia completa que vive el usuario. Y es que, en realidad, la pericia no empieza cuando se apaga la luz sino desde que se compra la entrada” agrega el director. Si el interés de la audiencia va subiendo poco a poco es gracias al enorme trabajo de hormiga de cada integrante del equipo, además del esfuerzo de los actores, auspiciadores y el resto de personas que encuentran en el teatro la sólida convicción de que una sociedad influenciada por los escenarios es, en definitiva, un mejor lugar donde vivir.

Es así como TOC*TOC, Las Chicas del 4to C, Cuerda y otras de sus más emblemáticas obras han roto taquilla no solo en diversos puntos de Lima sino también en distintas ciudades a lo largo y ancho del Perú. Las giras en el interior han hecho reír y emocionar a miles de personas en Trujillo, Chiclayo, Arequipa, Cusco, Piura, Tacna y más. “A pesar de las dificultades logísticas y operacionales, estamos convencidos de que debemos seguir apostando por desarrollar nuestras obras en diferentes localidades del país. Es difícil, sí, pero somos conscientes del valor y la importancia que tiene llevarlas a la mayor cantidad de peruanos posible y es por eso que redoblamos los esfuerzos que sean necesarios para lograrlo” explica Galarcep.

Para Adrián, cada proyecto teatral es un desafío continuo. “Con cada obra que desarrollamos debemos reinventar la rueda, pues –como los hijos mismos– cada una es diferente y hay que saber tratarla como tal” revela. Esto debido a que, en un punto, Los Productores se dio cuenta que el tipo de historia que le había funcionado siempre, esa comedia situacional que conecta con el público de principio a fin, empezaba a agotarse. “Fue en ese momento que dijimos ‘es hora de innovar’. Buscamos otros lenguajes y nuevas formas. Difícil fue darle fin al tipo de proyectos como Cuerda y TOC*TOC, pero era necesario despedirnos para darle espacio a lo nuevo” declara. Es en ese contexto cuando surge la opción de hacer un musical peruano como Pantaleón y las Visitadoras o Las Chicas del 4to C. “Nos aventuramos en apostar por proyectos con lenguajes más arriesgados, arraigados en lo no naturalista y que dan pie a encontrar historias frescas que se alejan de los formatos ya explorados” continúa. Es así como, en su afán de hablarle al público de lo que nos está pasando como sociedad, se lleva al escenario producciones como la de Dos más Dos o Perfectos desconocidos.

Y es que, en realidad, esa es la esencia de Los Productores: proponer desde las trincheras del humor diversos temas que hoy por hoy nos definen como ciudadanos. Ofrece nuevas perspectivas de situaciones tan de la vida cotidiana, que invita a analizar determinados temas por medio de situaciones de lo más cercanas y amigables. Sin embargo, a veces todo esto puede no ser suficiente.

Hay un valor agregado en el ADN mismo del teatro que no lo tiene nada más que las artes escénicas: el poder de la experiencia en vivo. El saber que la obra que se va a ver nunca más va a ser la misma. Que solo vive en ese momento y ya. “Se habla mucho de la conexión actor-espectador, pero pocas veces se pone sobre la mesa la relación que existe espectador-espectador. Hay una suerte de tejido que se forma cuando toda la audiencia está sintiendo lo mismo. Cada noche, hay una especie de entendimiento colectivo sin palabras que se forja en el teatro durante la función y que es muy importante para la sociedad. Es algo tácito y de lo que nadie tampoco habla, pero que absolutamente todos sintieron. Esa es verdadera la ma4gia del teatro” finaliza Galarcep.